Actualidad jurídica · A Coruña
El abogado y jurista Javier Cremades, fundador y presidente de Cremades & Calvo-Sotelo y presidente de la World Jurist Association, presentó este miércoles en A Coruña su último libro, Sobre el imperio de la ley (Galaxia Gutenberg), en un encuentro celebrado en el auditorio de la sede de Afundación, en Cantón Grande. Lejos de una presentación literaria al uso, el acto se desarrolló en formato de coloquio y reunió a representantes del mundo jurídico, político y académico para reflexionar sobre los desafíos que afrontan hoy las democracias occidentales.
El encuentro estuvo moderado por la periodista Chus Castro, delegada de la Asociación de Periodistas de Galicia en A Coruña, y contó con la participación del delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco; del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, encargado de clausurar la jornada; y del socio de Cremades & Calvo-Sotelo y catedrático de Derecho Mercantil de la Universidade da Coruña, José Luis García-Pita. La intervención internacional corrió a cargo, por videoconferencia, de Stephan Harbarth, presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania y autor del epílogo de la obra.
«El imperio de la ley es la única alternativa al imperio de la fuerza»
Esa frase, que figura en la contraportada del libro, vertebró toda la velada. Durante su intervención, Cremades defendió la necesidad de preservar un sistema basado en las leyes frente a cualquier intento de concentración del poder y advirtió de que la democracia no puede darse por garantizada: requiere instituciones sólidas, ciudadanos comprometidos y una justicia que funcione de forma eficaz. El propio autor recordó que «sólo bajo el gobierno de las leyes el ser humano puede vivir en libertad y en paz».
El libro nace de la escucha. Durante seis años, Cremades conversó con los presidentes de los principales tribunales supranacionales del mundo —el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Corte Interamericana, la Corte Africana de Derechos Humanos y el Tribunal Supremo de los Estados Unidos—, y el ensayo es el destilado de esas conversaciones. Cuenta con prólogo del juez Stephen Breyer, magistrado del Tribunal Supremo estadounidense entre 1994 y 2022, y epílogo de Stephan Harbarth.
El Estado de derecho, un organismo vivo que la sociedad debe sostener
Una de las ideas centrales de la tarde fue que el Estado de derecho no es un sistema meramente formal. Una Constitución, unos tribunales y un Parlamento son condición necesaria, pero insuficiente. En palabras de Cremades, se trata de un organismo vivo que necesita la adhesión activa de la comunidad para funcionar.
«Todos los países del mundo tienen un sistema de derecho, pero muy pocos tienen verdaderamente un Estado de derecho.»
La diferencia, sostuvo, no está en los textos jurídicos, sino en las personas que los sostienen, los respetan y los defienden. Y, como cualquier organismo, el Estado de derecho puede estar sano o gravemente enfermo sin que el diagnóstico resulte todavía evidente; la enfermedad, con frecuencia, llega desde dentro.
Tres amenazas para las democracias y una sola medicina
Cremades identificó tres grandes focos de riesgo para las democracias occidentales. El primero, el acceso a la verdad: en plena era digital resulta, paradójicamente, cada vez más difícil saber qué está ocurriendo realmente. El segundo, la alta polarización, alimentada por el propio modelo de negocio de las grandes plataformas tecnológicas, cuyos incentivos amplifican el conflicto porque el conflicto genera tráfico y el tráfico, ingresos.
El tercero, y quizá el más preocupante, es el cuestionamiento sistemático de la independencia judicial. Cuando los jueces empiezan a ser señalados como actores políticos por quienes deberían ser los primeros en defenderlos, advirtió, el andamiaje entero de la democracia comienza a tambalearse. Frente a estos tres males, Cremades situó una única medicina de fondo: la educación y la cultura jurídica.
Las autocracias que aprenden: el aviso desde Venezuela
Uno de los análisis más comentados de la velada fue el retrato de las nuevas autocracias, que ya no se parecen a los totalitarismos del siglo XX. Cremades las describió como modelos «funcionales»: permiten muchas libertades cotidianas, conservan una fachada de normalidad democrática y, al mismo tiempo, controlan todo lo que importa. Como ejemplo más desarrollado citó el caso de Venezuela, donde durante dos décadas se mantuvieron las formas democráticas mientras se cultivaban relaciones preferenciales con regímenes autoritarios. Un diagnóstico al que el jurista llegó, por su trabajo en defensa de perseguidos políticos, antes de que lo asumiera el consenso internacional.
El jurista ilustró el riesgo con la imagen del vecino de un séptimo piso en un edificio impecable —limpio, seguro, eficiente— que acepta todas las comodidades a cambio de renunciar a decidir sobre la vida común. «La democracia también cansa», advirtió, «y ese cansancio es una puerta abierta».
«Sin misericordia no hay Estado de derecho»
Cremades trasladó al auditorio una frase que le dijo Andrew Young, una de las figuras vivas del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos: «Sin misericordia no hay Estado de derecho». Una idea que no figura en ninguna sentencia ni en ningún manual de Derecho constitucional, pero que apunta al fondo de su tesis: el Estado de derecho exige también reconocer que detrás de cada expediente hay una persona con dignidad. La idea conecta con la Ley Fundamental alemana, que Cremades conoce bien desde sus años de doctorado y que abre con la declaración de inviolabilidad de la dignidad humana.
Una defensa compartida de las instituciones
Pedro Blanco · Delegado del Gobierno en Galicia
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, destacó la vigencia del mensaje del libro en un momento marcado por la incertidumbre internacional y el cuestionamiento de algunos principios democráticos. «El Estado de derecho es la garantía de nuestros derechos y libertades», afirmó. Blanco reivindicó además el papel de una abogacía libre e independiente y subrayó que la democracia requiere «vigilancia, compromiso y pedagogía».
José Luis García-Pita · Socio de Cremades & Calvo-Sotelo y catedrático de Derecho Mercantil de la UDC
García-Pita puso el foco en la importancia del conocimiento jurídico y en el papel de los jueces como garantes efectivos de los derechos fundamentales. Advirtió sobre los efectos de una justicia lenta y reclamó dotar al sistema de los recursos suficientes para garantizar su funcionamiento. Desde su experiencia universitaria, alertó del empobrecimiento de la formación jurídica y defendió la necesidad de proteger la curiosidad intelectual y el rigor en el estudio del Derecho.
Alfonso Rueda · Presidente de la Xunta de Galicia
La clausura corrió a cargo del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que reivindicó el Estado de derecho como «pilar fundamental del sistema democrático y garante de la seguridad jurídica que ofrece estabilidad social y económica a los territorios». Rueda destacó la importancia de respetar la Constitución, las normas y las decisiones judiciales, y subrayó la apuesta de Galicia por «un modelo institucional predecible, ordenado y respetuoso con los procedimientos».
«El Estado de derecho no es negociable.»
El presidente gallego mostró su preocupación por los discursos que cuestionan la actuación de los jueces y advirtió de que trasladar a la ciudadanía la idea de que las resoluciones judiciales responden a intereses ajenos al Derecho supone, en sus palabras, abrir una puerta al totalitarismo. Rueda enfatizó también el compromiso de la Xunta con la dotación de medios para la Justicia: entre 2009 y finales de 2027 el Gobierno gallego habrá destinado 172 millones de euros a mejoras en las instalaciones judiciales, a los que se suman los 43 millones invertidos entre 2020 y 2025 en digitalización y modernización a través del Plan Senda, ahora reforzado con 24 millones adicionales hasta 2028.
Stephan Harbarth · Presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania
Por videoconferencia intervino Stephan Harbarth, autor del epílogo del libro, que situó la obra de Cremades en un momento especialmente oportuno ante las amenazas crecientes que, a su juicio, afrontan las democracias occidentales. «Sin la protección y defensa del Estado de derecho no puede haber libertad ni democracia», señaló, antes de animar a los ciudadanos a asumir un papel activo en la defensa de las instituciones democráticas, cuyos valores «no pueden darse por sentados».
Una lección al margen del programa
El acto dejó también una imagen elocuente: a lo largo de la velada, dos representantes de partidos que compiten con intensidad —el delegado del Gobierno y el presidente de la Xunta— compartieron, en lo esencial, el mismo diagnóstico sobre el Estado de derecho y se reconocieron mutuamente con cordialidad. Cremades subrayó ese detalle al cerrar: la convivencia democrática exige respeto hacia quien se tiene enfrente, aunque sea el adversario, y de ese respeto nace todo lo demás.
Publicado por Galaxia Gutenberg, Sobre el imperio de la ley es una reflexión sobre la importancia de preservar las garantías democráticas y el sometimiento de todos los poderes públicos a la ley. La elección de A Coruña para esta presentación no fue casual: Cremades, malagueño de nacimiento y vinculado de forma estrecha a Galicia, quiso defender desde aquí una idea que recorre toda su obra: el Estado de derecho no es un logro irreversible, sino una conquista que cada generación tiene que volver a sostener.